Envío de propuestas para el XXIV Coloquio Internacional del Centro de Historia del Crimen de Durango «El clero: víctima y victimario a través de la Historia». 5 y 6 de noviembre de 2026. Durango, Bizkaia.

Propuestas de comunicación
XXIV Coloquio Internacional del Centro de Historia del Crimen de Durango
«El clero: víctima y victimario a través de la Historia»
Plazo de presentación: 21 de septiembre
Palacio Etxezarreta de Durango (Bizkaia)

5 y 6 de noviembre de 2026

Organiza: Centro de Historia del Crimen

La temática elegida para el XXIV Coloquio Internacional del Centro de Historia del Crimen de Durango se centra en El clero: víctima y victimario a través de la Historia.

A lo largo de la historia, el clero ha ocupado una posición profundamente ambivalente dentro de las estructuras sociales, políticas y culturales, situándose al mismo tiempo en espacios de poder y de fragilidad. Como institución, ha ostentado una notable capacidad de influencia simbólica —en la legitimación de autoridades, la definición de normas morales o la construcción de identidades colectivas— y, en muchos contextos, también un poder material efectivo, vinculado a la posesión de tierras, privilegios jurídicos o cercanía a las élites gobernantes. Sin embargo, esa misma centralidad lo ha expuesto a convertirse en objetivo de tensiones, conflictos y violencias, especialmente en momentos de cambio político, crisis religiosa o transformaciones sociales profundas. Esta doble condición se observa con claridad a lo largo de la historia: mientras sectores del clero participaron activamente en mecanismos institucionales de control ideológico y social, contribuyendo a la persecución de la disidencia religiosa, moral o política, esos mismos grupos eclesiásticos fueron también objeto de violencia en contextos de conflictividad política y confesional. Por ejemplo, durante la Reforma y las guerras de religión, numerosos miembros del clero católico y protestante fueron perseguidos, expulsados o ejecutados por su adscripción religiosa. De manera análoga, en épocas más contemporáneas, como durante la Guerra Civil española, el clero fue simultáneamente asociado a estructuras de poder y, por ello, objeto de violencia anticlerical, pero también víctima de persecución y asesinato, configurándose como un actor situado en el cruce entre responsabilidad histórica y victimización. Los conflictos armados de las dos Guerras Mundiales y los que sacuden las noticias en nuestros días también expresan actos de violencia en los que el clero aparece de un modo u otro como víctimas o bien como parte del victimario.

Con objeto de abordar en este XXIV Coloquio Internacional esta dualidad del clero —agente de dominación o legitimador de violencias y, a la vez, sujeto expuesto a persecución, represión o martirio— se proponen una serie de líneas temáticas. La primera es la que presta atención al clero disidente con la ortodoxia. Esta línea alude a aquellos miembros del clero que, desde dentro de la institución religiosa, cuestionaron doctrinas, prácticas o estructuras de poder establecidas, situándose en una posición de tensión entre obediencia y crítica. Un caso paradigmático es, por ejemplo, el de Jan Hus (siglo XV), sacerdote y reformador bohemio que denunció la corrupción eclesiástica y defendió una Iglesia más cercana a los fieles. Su condena como hereje en el Concilio de Constanza (1415) muestra cómo la disidencia clerical podía ser severamente reprimida. En contextos más recientes, también pueden considerarse formas de disidencia interna desde las posiciones jesuíticas en el marco de las guerras guaraníticas hasta las sostenidas por los sectores del clero vinculados a la Teología de la Liberación en América Latina (siglo XX), que cuestionaron tanto estructuras socioeconómicas injustas como posiciones conservadoras de la jerarquía eclesiástica, enfrentándose en ocasiones a sanciones institucionales.

Una segunda línea lo hace sobre la figura del clérigo “perverso”. Se trata de analizar las tensiones entre los ideales normativos del celibato, la moral sexual y las conductas reales de miembros del clero. A lo largo de la historia abundan referencias al clero que transgredía normas sexuales, desde la literatura satírica —como los relatos anticlericales de Boccaccio en el Decamerón o los fabliaux medievales— hasta procesos judiciales por relaciones o prácticas ilícitas, como el concubinato, la solicitación o la sodomía. En la época contemporánea, el tema adquiere una dimensión especialmente relevante con los escándalos de abusos sexuales dentro de la Iglesia católica, que han puesto de manifiesto no solo comportamientos individuales delictivos, sino también dinámicas institucionales de encubrimiento y gestión del poder.

Una tercera línea temática se centra en el anticlericalismo, que analiza al clero como sujeto de violencia, persecución o marginación, a menudo en contextos de transformación política, conflictos ideológicos o procesos de secularización. En estos escenarios, el clero no solo aparece como víctima directa de agresiones físicas o legales, sino también como símbolo de un orden social, político o cultural contestado. Un ejemplo temprano es la Revolución francesa, durante la cual muchos miembros del clero que rechazaron la Constitución Civil del Clero (1790) fueron perseguidos, deportados o ejecutados. En esta misma lógica de confrontación entre Iglesia y poder político se inscribe la expulsión de la Compañía de Jesús en el siglo XVIII. Los jesuitas fueron expulsados de Portugal (1759), Francia (1764) y España (1767) —junto con sus territorios coloniales— bajo acusaciones que combinaban elementos políticos, económicos e ideológicos. En los siglos XIX y XX, el anticlericalismo se manifestó con fuerza en diversos países europeos y latinoamericanos. En el caso de España, durante la Guerra Civil (1936–1939), miles de religiosos fueron asesinados en zonas republicanas, en un contexto en el que amplios sectores identificaban al clero con estructuras de poder conservadoras. De manera similar, en México, durante la Guerra Cristera (1926-1929), el enfrentamiento entre la Iglesia y el Estado revolucionario derivó en persecuciones, restricciones al culto y episodios de violencia contra el clero. O, también, el caso de los jesuitas de la Universidad Centroamericana “José Simeón Cañas” (UCA), liderados por Ignacio Ellacuría, asesinados por un batallón del ejército salvadoreño en 1989, percibidos como enemigos del orden establecido.

Una última línea temática presta atención al clero como agente de control social y de justicia social. Esta temática explora la compleja función del clero como mediador entre normas, poder y sociedad, enfatizando su papel tanto en la reproducción del orden como en la defensa de ciertos principios de justicia social, de denuncia de las desigualdades y de defensa de los sectores más vulnerables. Lejos de ser un actor homogéneo, el clero ha actuado históricamente en esta doble vertiente, combinando prácticas de disciplinamiento social con iniciativas de protección y asistencia. Por un lado, el clero ha sido un instrumento clave de control social, a través de mecanismos como la predicación, la confesión, la vigilancia moral o la participación en tribunales eclesiásticos. En esta lógica de control y disciplinamiento se inscribe el papel de ciertos eclesiásticos en la configuración de prácticas punitivas, tanto en el plano teórico como institucional. Un caso particularmente significativo es el de Magdalena de San Jerónimo (siglos XVI–XVII), impulsora de la galera de mujeres, una institución penitenciaria destinada a recluir a mujeres consideradas “desviadas”.

Sin embargo, junto a estas funciones de vigilancia y castigo, el clero también ha desempeñado un papel importante en la promoción de formas de justicia social y protección de los más vulnerables. En la América colonial, religiosos como Bartolomé de las Casas defendieron activamente a las poblaciones indígenas frente a los abusos del sistema colonial, denunciando la violencia estructural y apelando a principios cristianos de dignidad y humanidad. En épocas más recientes, esta dimensión se ha manifestado en la implicación del clero en movimientos sociales y de derechos humanos, como ocurre con sectores vinculados a la Teología de la Liberación en América Latina, entre ellos los jesuitas liderados por Ellacuría mencionados, o con figuras religiosas que participaron en procesos de mediación y reconciliación en contextos de conflicto.


Propuestas de comunicaciones

La convocatoria para participar con una comunicación al XXIV Coloquio Internacional del Centro de Historia del Crimen de Durango está abierta a todos los miembros de la comunidad universitaria cuyas investigaciones estén relacionadas con la temática del mismo. Las secciones dentro de las que se integrarán las comunicaciones presentadas son las siguientes:

1. El clero disidente con la ortodoxia.
2. El clero “perverso”: sexualidad, transgresión y escándalo.
3. Anticlericalismo y persecución del clero.
4. El clero como agente de control social y de justicia social.

Se podrán analizar al clero como víctima y delincuente en una cronología que va desde la Antigüedad hasta el Tiempo Presente y desde la perspectiva comparada e interdisciplinar que ofrece la Historia, el Derecho, la Sociología, la Antropología, la Historia del Arte, la Ciencia Política, la Filosofía, la Literatura y la Educación.

Las propuestas deberán remitirse hasta el 21 de septiembre de 2026, como fecha límite, a la siguiente dirección de correo electrónico: museo@durango.eus y i.bazan@ehu.eus

Deberán ser enviadas en formato Word e incluirán los siguientes apartados:

1) Datos sobre el/la autor/a o autores:
nombres, lugar de trabajo, categoría académica, dirección postal de contacto, teléfono (fijo y/o móvil) y e-mail.

2) Título y breve resumen de la comunicación
(máx. 3.000 caracteres, sin espacios).

La decisión del comité científico será comunicada a los/las candidatos/as una vez finalizado el periodo de envío de propuestas.


Desarrollo del coloquio

El coloquio tendrá lugar presencialmente en el Palacio Etxezarreta de Durango, sede del Centro de Historia del Crimen. No obstante, se habilitará un espacio online para aquellos que no puedan asistir en persona, permitiendo la exposición de sus comunicaciones de forma virtual a través de un webinar. Para evitar posibles problemas de conexión, los participantes que opten por la modalidad virtual deberán enviar un video con su exposición una semana antes del inicio del coloquio.


Inscripción y asistencia

La inscripción para los asistentes (excepto los comunicantes) deberá realizarse enviando un email a la dirección museo@durango.eus con anterioridad al comienzo del coloquio, señalando nombre y apellidos.

La asistencia presencial y online dará derecho a la obtención de un certificado que podrá ser convalidable por 1 crédito ECTS (25 horas) según la normativa de cada universidad. Para ello habrá que asistir a un mínimo del 90% de las sesiones.


V Premio a la mejor comunicación presentada por investigador/a menor de 35 años

Con motivo del XXIV Coloquio Internacional del Centro de Historia del Crimen de Durango se otorgará el quinto premio a la mejor comunicación de todas las presentadas cuyo autor/a sea menor de 35 años. El Comité Científico y Organizador examinará la calidad temática y expositiva de las comunicaciones y seleccionará la ganadora. El premio se comunicará días después de la celebración del coloquio y consistirá en un diploma honorífico y la publicación de trabajo en la revista Clio & Crimen.

 

Contacto

Centro de Historia del Crimen
Museo de Arte e Historia
c/. San Agustinalde, 16
48200 Durango (Bizkaia) Tfno. 94.603.00.20
e-mail: museo@durango.eus
Web: https://es.durangomuseoa.eus/chc-durango/que-es

 

Coordinación científica y organizadora
Iñaki Bazán (Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea)


Comité científico
Tomás A. Mantecón (Universidad de Cantabria)
Pedro Oliver Olmo (Universidad de Castilla La Mancha)
Janire Castrillo (Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea)
Ekaitz Etxeberria (Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea)


Comité organizador
Garazi Arrizabalaga (Centro de Historia del Crimen. Museo de Arte e Historia de Durango)
Alicia Onagoitia (Centro de Historia del Crimen. Museo de Arte e Historia de Durango)
Joana Rezola (Centro de Historia del Crimen. Museo de Arte e Historia de Durango)


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